Entrevista al
escritor Eduardo Galeano
"¿Cómo se explica que importe más alimentar a los autos que a la
gente?"
«Vistos desde el aire todos los humanos somos enanos; desde abajo gigantes. Por
eso es necesario verse desde la horizontalidad, desde la igualdad, respetando
la diversidad, que es lo más rico que tenemos».
Galeano es optimista sobre la nueva situación en América Latina. «En los
últimos años por suerte surgieron gobiernos con voluntad de cambio, están
empezando a hacer cosas, es muy diverso el panorama político latinoamericano,
porque Latinoamérica es un reino de la diversidad, y eso es lo mejor que tiene.
Ojalá logre reunirse y unirse esa energía de cambio para generar la posibilidad
de defendernos mejor.
Eduardo Galeano es crítico con algunas actitudes de gobiernos europeos ante
esos procesos. «Subrayo lo de la diversidad porque en Europa no se termina de
entender. No siempre es fácil ver y entender esa diversidad desde afuera. Y más
difícil es verla con los ojos de las naciones que han sido dominantes durante
el periodo colonial y que de alguna manera lo siguen siendo. Desprecian lo que
ignoran, desconocen cuál es la verdadera realidad de países sobre los cuales se
sienten todavía con derecho a emitir sentencia, a decir esto es bueno, esto es
malo, esto es democrático, esto no es democrático».
«Cuando se dicen cosas como que Bolivia es un país ingobernable, o
incomprensible, en realidad quieren decir que es un país invisible para sus
ojos, ojos envueltos en telarañas coloniales, que les impiden ver». Este eterno
joven rebelde, capaz como pocos de aglutinar estos días alrededor de su libro a
1.500 personas, mayoritariamente jóvenes, en sus presentaciones en Galicia y
Cataluña, dice que con Espejos «quiere mostrar la diversidad del mundo, que es
una diversidad negada por la mirada del poder, porque la mirada del poder es
mutiladora del arco iris terrestre. Este tiene muchísimos más colores que los
que le reconocen».
«¿Qué autoridad tienen países que ni se han autocriticado de haberse
enriquecido en el pasado con la esclavitud?», pregunta Galeano. «Se intenta
ocultar que la venta de carne humana duró tres siglos; fue el negocio más
próspero de las coronas europeas». Y en su libro Galeano relaciona ese pasado
con la intolerancia actual, intolerancia ante el otro, ante el homosexual, ante
el inmigrante, intolerancia ante aquel de color de piel distinta. «¿Y si Adán y
Eva eran negros?, planteo en el libro. Porque los humanitos venimos todos de África,
en eso no hay divergencia de los expertos. Somos todos africanos emigrados, y
el que se ocupó del reparto de los colores fue el Sol, y fue blanqueando a los
que se alejaban del lugar de origen, que era África».
Eduardo Galeano reconoce que se ha avanzado en los derechos de la mujer en el
mundo, «o en parte del mundo, de forma muy desigual, pero no porque los machos
se los hayamos regalado sino porque ellas lo han conquistado en un proceso muy
duro». Pero advierte: «Todavía son vistas por la ideología dominante como
objetos de propiedad masculina. La forma más repugnante de la propiedad privada
es la propiedad de las personas, como ver a la mujer como propiedad del
hombre».
El escritor uruguayo pone también la lupa en «el reino del petróleo» y el auge
de los biocombustibles. «Para EEUU, fue un error de Dios poner el petróleo bajo
las arenas de Medio Oriente, en vez de ponerlas donde debía». «El petróleo
sigue siendo el producto rey. ¿La prensa europea le dedicaría tanta importancia
a Chávez, como un Satán siempre disponible, si Venezuela en vez de petróleo
exportara lechuga?». Y otro tanto dice de Irán: «Ahora va a resultar que las
bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki las tiró Irán, y no, las tiró nada
menos que un Gobierno demócrata de EEUU.
Galeano concluye: «El mundo gira alrededor de su majestad el auto. «¿Cómo se
explica que importe más alimentar a los autos que a la gente? Si el petróleo es
insuficiente o muy caro, vamos a darle de comer soja, maíz, azúcar. ¿Cuál es el
miembro más importante de la familia?: Sin duda el que duerme en el garaje».